La Provincia Urbana del Río de la Plata

Por Guillermo Laura

Abarca el actual distrito federal y el conurbano bonaerense siguiendo la línea determinada por la ruta 41, entre Baradero hasta Ranchos, y desde allí el cierre hasta Chascomús y Magdalena a una distancia aproximada de 100 km desde el km cero del Congreso.

La región metropolitana de Buenos Aires está dividida artificialmente por cuestiones jurisdiccionales, que inhiben la existencia de un gobierno único dotado de las responsabilidades, facultades y poderes suficientes para resolver los graves problemas que plantean las modernas megápolis.

La división artificial del gobierno de la región transforma a todos los asuntos principales que hacen a su funcionamiento y a su organización en cuestiones interjurisdiccionales, lo cual provoca en forma automática la intervención de la Nación.

Las principales actividades de servicios públicos han debido ser absorbidas por la Nación, transformando en federales las cuestiones ordinarias, que en todas las Provincias son resueltas por cada una de ellas sin intervención del Gobierno Federal.

Se llega al extremo que hasta los colectivos son regulados por el Gobierno Federal. Lo mismo ocurre con la terminal de ómnibus, los ferrocarriles urbanos, las autopistas de acceso, los aeropuertos, las redes de agua y cloacas, además de la Policía y la Justicia ordinaria.

Esto tiene consecuencias graves que repercuten en la organización y funcionamiento del país en su conjunto. El Gobierno Federal está tan atareado atendiendo los problemas locales de la ciudad que desatiende su función específica y central que es gobernar la Nación. Multitud de organismos, públicos, sociedades estatales controladas por la Nación se ocupan de problemas enteramente locales. La superposición de jurisdicciones lejos de constituir una ventaja es una fuente inagotable de conflictos y una traba sistemática para la acción gubernamental. El Gobierno de la Ciudad no puede actuar porque los problemas de Gobierno están compartidos con la jurisdicción federal y la provincia de Buenos Aires.


Por ejemplo, resulta imposible dotar a la región de un sistema de transporte moderno y acorde con sus necesidades porque nadie tiene la responsabilidad unificada, ni el control de los resortes institucionales para lograr la necesaria coherencia y continuidad en los servicios de infraestructura

Se demoró más de medio siglo en concretar el Acceso Oeste, su continuidad en las autopistas Perito Moreno y 25 de Mayo y la autopista a La Plata. Al día de hoy, la Panamericana carece de continuidad por falta de ejecución de la Autopista Central que debería atravesar en sentido Norte-Sur la Capital para continuar en el Acceso Sur, en territorio provincial.

La Avenida General Paz se interrumpe al llegar al Puente de la Noria por falta de ejecución del Acceso Sudoeste.

Las cloacas del Gran Buenos Aires en la zona Norte atraviesan la Capital para luego continuar en el Gran Buenos Aires (Sur) hasta su descarga en Berazategui.

La Policía Federal no puede perseguir los delincuentes que atraviesan la General Paz.

En cualquier momento, la Provincia de Buenos Aires puede obstaculizar la descarga de residuos domiciliarios sólidos en el Gran Buenos Aires creando una situación difícil a la Capital.

Los ejemplos que ilustran sobre las dificultades que genera la ausencia de un Gobierno único para una ciudad única, serían interminables.

Para un desarrollo detenido de la cuestión puede consultarse mi libro: “La Provincia del Río de la Plata”, escrito en colaboración con Jaime Smart y Roberto Azaretto.

Al desligarse la Nación de la multiplicidad de funciones de carácter local, emergentes de esta división artificial de la ciudad, el Gobierno Federal podrá dedicarse en plenitud a gobernar al país ejercitando plenamente las funciones que le acuerda la Constitución.

Es además la oportunidad histórica para lograr un Gobierno Federal pequeño, ágil, eficiente, porque la nueva estructura burocrática aplicará el presupuesto base cero, en la cual cada funcionario, cada partida de gasto, tendrá su justificación en una función definida.

La fusión de la capital y el conurbano permitirá lograr un mayor equilibrio en el nivel de ingresos que hoy acusa una fuerte disparidad.

La Capital podrá salir de su asfixia territorial y resolver numerosos problemas como la disposición de residuos industriales o la creación de espacios verdes y un verdadero sistema de transporte.

La unidad de comando permitirá una visión integradora de los problemas, posibilitando soluciones a escala de un aglomerado de 12 millones de habitantes que hoy resulta inviable para cualquiera de los gobiernos locales involucrados.

Esta visión integradora entre Baradero y Samborombón deberá incluir los territorios de avance del delta y la sistematización de la franja costera metropolitana, cuyo adecuado manejo permitirá que el desarrollo de toda la Región Metropolitana de Buenos Aires se haga sobre una base sustentable, según postula el Proyecto Epsilon que lidera el Arq. Claude F. della Paolera.

Por otra parte, la Provincia de Buenos Aires, está totalmente desbordada para gobernar un territorio de la extensión de España y además una ciudad de 9 millones de habitantes con problemas de una escala formidable.

Los principales problemas del país en materia de saneamiento, transporte y vivienda están concentrados en esta región, que siendo la de mayor nivel de ingresos podrá encontrar las vías de solución apenas se logre estructurar un Gobierno que maneje todos los resortes jurisdiccionales, impositivos y de gestión para encarar soluciones globales.

En materia de transporte por ejemplo la aplicación del road pricing a tres millones de vehículos sólo resulta viable si se consolida un gobierno único.

La Provincia del Río de la Plata será una provincia urbana con una superficie de menos del 1 % del territorio nacional y con una población de 12 millones de habitantes.
 
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