Nuevo asiento de las Autoridades Federales

Por Guillermo Laura

Constituye un grave error hablar de traslado de la Capital Federal, porque trasmite la imagen de que hay que cargarse al hombro 1.200.000 edificios y llevarlos a otra parte. El planteo correcto es trasladar el asiento de las autoridades federales. La gran urbe porteña seguirá en el mismo lugar y no se trasladará ningún edificio. La forma como se exprese el concepto tiene importancia decisiva para aceptar la viabilidad del proyecto. Lo primero es imposible y absurdo; lo segundo es relativamente fácil.

El nuevo asiento de las autoridades federales exige construir un centro cívico de 500.000 m2, cuya superficie es la cuarta parte de lo construido o en construcción en Puerto Madero.



La premisa básica del programa es aprovechar la mudanza para desembarazar al Gobierno Nacional de las capas geológicas de burocracia innecesaria que se han ido acumulando a lo largo de más de un siglo. Tal como ocurre con una familia numerosa que ha vivido muchos años en la misma casa, la mudanza es la gran oportunidad para desprenderse de la increíble cantidad de objetos innecesarios y en desuso que se van acumulando por simple inercia.

La segunda premisa básica es que el traslado del Gobierno Federal permitirá unificar el actual distrito federal con el conurbano corrigiendo un gravísimo problema institucional: Buenos Aires es una ciudad única dividida artificialmente por la Avda. General Paz. La Ciudad es una sola y toda su estructura básica está integrada en una red única de servicios públicos. Pero, debido a la artificial división política, todos los servicios pasan a ser interjuridiccionales y entonces son absorbidos por la órbita federal. Ninguno de los dos gobiernos locales los maneja porque carecen de atribuciones en el territorio aledaño y entonces la responsabilidad recae en el Gobierno Nacional.

Buena parte de la atención de las autoridades nacionales está concentrado en los problemas locales que en el resto del país son atendidas por las provincias. El Gobierno Federal atiende y paga a la Policía Federal; la justicia ordinaria; los colectivos urbanos son federales lo mismo que los servicios ferroviarios que insumieron durante años un subsidio de un millón de dólares por día pagado por todos los habitantes del país; el Gobierno Federal administra a través de sus propios concesionarios la terminal de ómnibus de Retiro; los puertos; los aeropuertos; los accesos a Buenos Aires por autopista; las cloacas y el agua corriente y hasta el saneamiento de los ríos que se anuncia con bombos y platillos pero que no se hace. En las últimas décadas se avanzó con la trasferencia de hospitales y la educación primaria, pero subsisten las universidades nacionales que deberían ser locales.

Si el Gobierno Nacional se desprende de todos las funciones locales podrá focalizar sus energías en gobernar la Nación que es su verdadero rol constitucional. Necesitamos un Gobierno Nacional pequeño y ágil organizado con un presupuesto base cero en donde cada partida esté justificada con la prestación de un servicio necesario basado en funciones constitucionales. En cada área debe haber unidad de comando con funcionarios idóneos y probos, que tengan las facultades y poderes legítimos para el cumplimiento de sus fines pero que, al mismo tiempo, sean responsables en forma personal de sus decisiones reemplazando la masa viscosa de la burocracia donde nadie es responsable de nada. Nueva Zelanda es hoy un país modelo en base a estos principios básicos.

Fundamento geopolítico

Cuando se tomó la decisión política de trasladar la capital de la República Federativa de Brasil a Brasilia el argumento central fue: Brasil no es un país marítimo sino continental. Dos terceras partes de sus fronteras son terrestres. Por lo tanto la capital no debe estar en el frente marítimo sino en el interior del territorio.

Argentina es un caso análogo: apenas un cuarto de sus fronteras es marítima. Tres cuartas partes son fronteras terrestres. Es un país continental y, como Brasil, la capital debería estar ubicada en el interior.


Ubicación territorial

Existe consenso entre los especialistas acerca de la ubicación geográfica en el baricentro geográfico del territorio. La ciudad de Río Cuarto cumple esta condición permitiendo una eficiente comunicación con todas y cada una de las regiones del país. Río Cuarto tiene 150.000 habitantes y cuenta con todos los servicios públicos de una ciudad moderna.

El centro cívico se emplaza a pocos kilómetros al norte de la ciudad de Río Cuarto y aguas arriba del río del mismo nombre, en un sector rural no afectado por contaminación alguna. Esta circunstancia se inscribe en el propósito de hacer de esta nueva capital un modelo de ciudad administrativa y de negocios, ambientalmente sustentable, inteligente y de avanzada en la resolución de todos sus problemas urbanos.

La localización en las cercanías de la ciudad de Río Cuarto, a la manera de una ciudad satélite, facilita la utilización, complementación y aprovechamiento de los servicios y equipamiento de cada núcleo urbano, en beneficio de todos los habitantes de la región.

Se aprovecharán las márgenes del Río Cuarto que cruza la nueva ciudad para la formación de un parque costero, con senderos para bicicletas y caminantes, continuando y vinculando estos espacios verdes con los que ya se han formado en sectores de esta ciudad.

Se creará una franja perimetral de reserva boscosa alrededor de la nueva capital que, actuando a modo de fuelle, inhiba la ocurrencia de desarrollos espontáneos inconvenientes.

La ciudad capital está dimensionada para albergar a 75.000 habitantes permanentes y a una población fluctuante de 25.000 personas más, que se dispondrán con holgura en la superficie de 100 km2 destinada al efecto.

El nuevo Distrito Federal será una ciudad proyectada hacia el futuro, como lo fue La Plata entre nosotros hace 120 años o Brasilia hace 50 años y a la par de Putrajaya, en Malasia, cuya inauguración se prevé en el año 2004.

FUENTE: http://www.metas.org.ar/autoridades.html
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