"Sigo siendo optimista: Kirchner retomara el proyecto"

El ex presidente admite que se tendría que haber mudado "en carpa"

Por ARNALDO PAGANETTI

– En los sitios de Internet, se destaca su ambicioso proyecto de trasladar, hace 20 años, la capital a Viedma, pero se apunta que no prosperó porque la oposición se lo impidió ¿Es así?

– La oposición política no lo impidió. El proyecto salió con el voto del Justicialismo. No se pudo hacer por la enorme presión mediática y el juego de intereses. Lo consideraban un despilfarro. Se decía que iba a haber enormes dificultades y se sacaban cuentas de la cantidad de viviendas, escuelas y hospitales que iban a tener que construirse. No entendían nada.

– ¿Pero se avanzó?

– Hubo maquetas y muchos avances. En un primer momento (Carlos) Menem lo siguió, pero después los intereses creados no querían saber nada con que Buenos Aires se fuera a Viedma, como se hizo en Estados Unidos, donde Washington vive separado de Nueva York. Es decir, la concentración económica por un lado, la política por el otro. Menem dio marcha atrás.

– ¿Y ahora con (Néstor) Kirchner qué?

– Soy optimista. Retomará el proyecto. Tenemos un presidente de la Patagonia que siempre ha pensado en cambiar la capital federal de Buenos Aires.

– Nunca se escuchó a Kirchner hacer público lo que usted dice...

– (sonríe con picardía) Yo soy optimista. Y sigo diciendo que será Viedma, una ciudad con muy buen clima. No es cierto que sea la ciudad más ventosa. El clima es benigno, tiene el mar cerca. Incluso yo quería llevar allí el Colegio de la Armada.

– ¿Usted qué buscaba?

– Quería acercar a la Patagonia. Fíjese que Viedma es el centro del país. Le decimos sur, pero también le decimos sur a Banfield (bromea). La desconcentración iba a ser fantástica, para servir al federalismo y a todas las provincias. Se iba a terminar con una queja permanente de la Patagonia a la ciudad de Buenos Aires. Con legitimidad se protesta por lo que se considera una suerte de sustracción que la Nación le hace de sus recursos naturales...

– Si lo acompañaron tanto, ¿por qué fracasó?

– Esto era parte de una gran reforma. Iba a trasladar al Congreso y hasta tenía problemas con la Corte. (Augusto) Belluscio, un gran jurista, se oponía. También tenían problemas los embajadores de todos los países.

– ¿Por qué no se instrumentó, entonces?

– Veníamos bien. Yo vendía en 300 millones de dólares la embajada en Tokio con eso hacia todos los edificios públicos y pavimentaba las calles. Había fondos, pero los grandes intereses mediáticos y económicos se pusieron en contra. Lo presentaron como algo quijotesco, en forma peyorativa.

– ¿Y ahora sí están dadas las condiciones para que Kirchner lo lleve adelante?

– Siempre están dadas las condiciones. No he charlado nada con el presidente (otra vez muestra una sonrisa pícara), pero soy muy optimista que llevará la capital a Viedma. Le conviene al país. Un presidente patagónico no la llevaría a otro lugar. Descentralizará el país y dividirá un poco las aguas.

– Permítame mencionarle que alguna vez Aldo Neri aceptó que no prosperó la idea por la caída del Plan Austral y la derrota electoral del '87...

– El y la santacruceña (Angela) Sureda estaban encargados de promover proyectos de pequeñas y medianas empresas en la Patagonia. Puede tener algo de razón lo que expuso Neri. Lo cierto es que el Justicialismo no se oponía. Y le voy a contar un secreto...

– ¿Cuál?

– Elba Roulet, mi secretaria de Vivienda, me imputó falta de decisión por haber programado tanto para irme de Buenos Aires.

Decía que tenía que hacer una cosa sencilla de entrada y trasladar la capital rápidamente. Y tenia razón. Me tenía que haber ido aunque sea en carpa para concretar el proyecto... pero a mi favor, le acoto que no suponía que el Justicialismo se iba a desdecir... eso fue luego con Menem... no lo suponía... si el justicialismo lo había votado...


Nota: Publicado en el Diario Río Negro el Domingo 16 de abril de 2006


http://www.rionegro.com.ar/arch200604/16/v16a15b.php
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