"¿Una Capital Federal virtual?"

(posibilidades telematicas)

Por el Licenciado Alfredo Armando Aguirre


Antes que la palabra utopia, se acugnara, el hombre ya concebia utopias. Asi en la comedia "Las aves" de Aristofanes, en la Grecia antigua, se describia el funcionamiento de una ciudad. Luego aparecerian la "Ciudad de Dios", de San Agustin, "Nova Atlantis" de Francis Bacon y la "Utopia" de Tomas Moro. En " Historia de las utopias" y en "Historia de las ciudades" de Lewis Munford, aparecen abundantes antecedentes como el hombre identifico la concepcion de utopias con la concepcion de ciudades.

El cordobes Saul Taborda, sostenia que: " la ciudad, la urbe es resultado, producto de la actividad creadora del pueblo..."

Hace ya mas de una decada, durante una investigacion academica que realizabamos, con pretension de tesis doctoral, sobre "La idea del traslado de la Capital Federal en el pensamiento argentino", nos llamaron la atencion dos propuestas: una de aproximadamente 1942, de otro cordobes Leopoldo Velazco, que proponia desparramar o desagregar las reparticiones publicas entre San Nicolas y la ciudad de Cordoba a lo largo de la ruta nacional Nº 9 o el ramal ferroviario paralelo. Segun el, la aviacion era la tecnologia, que facilitaba su propuesta. La otra idea, era de 1972, del constitucionalista Fernado Sabsay, quien proponia una capital rotativa temporaria entre las distintas capitales de provincia. Debo confesar que por entonces, dichas propuestas me parecieron algo inconsistentes.

Luego, de desactivado el serio intento( aun tiene categoria de Ley Nacional) de trasladar la Capital Federal a las margenes del rio Negro inferior, tome conocimiento, de los desarrollos realizados, por un funcionario cuyo nombre es Brian Thompson, que sin mucho exito, formulo un disegno alternativo de Capital Federal, utilizando las posibilidades ,de entonces de las tecnologias de la informacion ,que ahora resulta evidente Thompson conocia.

Thompson, empalmaba el traslado de la Capital con la Reforma del Estado, que luego iniciaria el gobierno constitucional subsiguiente.

Todos estos antecedentes, viene a cuento, para el presente desarrollo, que apunta a combinar en una primera aproximacion a las tecnologias de la informacion con la hipotesis de una nueva Capital Federal argentina.

El solo enunciado de este proposito, despertara en el eventual lector, la objecion de que resulta inadecuado, para usar un termino suave.:

¡Ocuparse de utopias, cuando las necesidades humanas basicas, estan insatisfechas en una gran parte de nuestro compatriotas!!!.....

Pero lo que siempre ha sostenido al hombre, en medio de las adversidades, son las esperanzas de un mundo mejor, y ese es el sentido de las utopias y tambien de esta.

Aunque algunos no lo perciban, las consecuencias de las tecnologias de la informacion, ya se estan haciendo sentir sobre nuestras vidas cotidianas. Y en esta tendencia, que aparece como inexorable, suena como razonable, comenzar a imaginar aplicaciones de estas tecnologias a resolver nuestros problemas y no dejar que la inercia los complique mas de los que estan.
Vamos a otros antecedentes. Hacia 1951, Arturo Enrique Sampay, de descollante participacion en la Convencion Nacional Constituyente de 1949, sostenia que por razones estrategicas, la capital se tenia que mudar a un lugar mediterraneo. Hacia 1986, algunos opositores a Viedma Carmen de Patagones, usaban ese argumento. Ignoraban que la " Guerra Fria", que estaba por terminar, lo habia dejado desactualizado.

Cuando aparecio el satelite "Sputnik", los norteamericanos empezaron a advertir las vulnerabilidad de sus comunicaciones. Si un cohete caia sobre un centro de comunicaciones, el pais quedaria incomunicado. Ante esa circunstancia, ordenaron a sus cientificos, que desarrollaran un sistema para resolver ese problema, y asi aparecio un ingenio electronico denominado TCP/IP, que era el embrion del Internet, hoy tan en boga. Mediante este ingenio una frase como " El tiempo esta lluvioso", podia descomponerse en cuatro partes por cada palabra, y las palabras se transmiten por distintos canales y llegan en el mismo orden en que fueron, enviadas. De este modos, si un cohete, impactaba sobre una central, los mensajes de encaminaban por otras vias alternativas.

Claro, el ingenio se perfecciono y la Guerra Fria termino, y el mismo quedo a disposicion de la gente en un mercado que coincide con todo el Planeta Tierra. En combinacion con las computadoras, de creciente facilidad de uso y de costos decrecientes, esta forma de telecomunicaciones, brindan posibilidades omnidireccionales, que hacen a la formulacion de dos claves de la existencia humana: el tiempo y el espacio.

No es exagerado decir que toda la organizacion de los paises, estaba desarrollada, sobre el supuesto de la no existencia de una herramienta, como lo que hoy simboliza Internet.
¿Y como se empalma esto de Internet con la cuestion de la Capital Federal argentina?. Para empezar , tanto las propuestas de Velazco como de Sabsay, enunciadas mas arriba, AHORA son tecnicamente viables. Y mucho mas viables seran cuando la telefonia celular o satelital, terminen de cubrir a todo el territorio nacional. Actualmente el discado directo nacional, cubre al 90 % de la poblacion argentina.

Es decir que las comunicaciones tipo Internet( ahora combinadas con Intranet),permiten que la sede el gobierno este el cualquier parte del territorio( y aun fuera de este, en caso de algun cataclismo telurico o politico) y que esta sede sea movil. Y ello es posible solo con una computadora portatil, provista con un modem para telefonia celular.

Esto brinda unas posibilidades antes impensadas a la funcion de gobierno y permiten separarla de la funcion de administracion o burocracia. Dicho de otro modo, las maximas autoridades, pueden estar en cualquier lugar, y desde alli, impartir las directivas o recabar las informaciones, del aparato burocratico, que bien puede seguir estando donde esta o en algun otro lugar por razones de fomento o desarrollo del interior, o inclusive estar disperso por todo el territorio.
Si sostenemos que una concepcion como la hasta aqui desarrollada es tecnicamente viable, es porque ya se esta empleando en los campos empresariales y educacionales.

Esto esta comprendido con el concepto de" virtualidad", o "realidad virtual" , :las tecnologias de la informacion ,minimizan en papel que venia jugando la distancia, o sea el espacio, y ello conlleva una reconsideraron del tiempo, ya que recorrer espacios o distancias insumia tiempo y energia. Como se aprecia tambien se las agarra con la energia. Con lo que las Tecnologias de la informacion(cuyo emblema actual es Internet) se las toma con el tiempo, la distancia y la energia.
Todo ello, sugiere, reconsiderar la forma de como en todos los ambitos, el hombre toma decisiones(publicas o privadas) para combinar su tiempo, su espacio y sus energias.

Si esa reconsideracion puede hacerse en el campo personal, en el campo educativo y en el campo empresarial o laboral, no vemos como no pueda hacerse extensiva al plano politico - institucional. Claro, eso si, sin soslayar aquel factor que el economista y sociologo italiano Wilfredo Pareto, denominaba "neofobia". o sea temor a lo nuevo.

Sostengo una nueva capital federal virtual argentina, es tecnicamente posible. Y esa posibilidad tecnica es creciente.

Aplicado al gasto publico( aquel que condensan los presupuestos nacional, provinciales y municipales), un desarrollo similar al aqui insinuado, significaria una enorme liberacion de recursos( tiempo y energia) susceptible de ser aplicados a otros destinos de los actuales
Pero ya existe acuerdo que una cosa es la racionalidad tecnica y cientifica y otra es la racionalidad politica, aunque esta distincion, en el lenguaje cotidiano se hace con palabras mas gruesas.
La cuestion Capital, sostenia Alberdi, " es una cuestion politica de alto bordo", y vaya si lo sabia el que como Sarmiento, cambiaron de posicion varias veces, propiciandola o descartandola segun los avatares politicos de su epoca. Tan crucial sigue siendo, como que en los albores de la Patria la plantearon San Martin y Artigas.

La Capital de un pais, es el asiento material de las autoridades politicas del mismo, desde donde se toman las decisiones mas abarcantes para la organizacion ,encauzamiento o regulacion de la vida de los habitantes de ese pais. Cuando la idea de la organizacion estatal de los paises incluia el requisito de contar con un asiento fisico permanente para sus instituciones, no se conocia siquiera la posibilidad del telegrafo. Desde su aparicion casi el paralelo con el ferrocarril, fueron cambiando las formas del ejercicio de la autoridad. Ello se fue modificando a medida que las tecnologias de los transportes y las telecomunicaciones se desarrollaban. Hace decadas, la llegada del presidente de la Nacion o de un ministro por via ferrea, era todo un acontecimiento y los viajes a los puntos extremos del territorio, insumian dias. Actualmente, cuando las maximas autoridades, se desplazan el jet y via satelite, se ven las conferencias de prensa en la Casa Rosada o en la Residencia Presidencial de Olivos, todo ello se trasforma en un hecho cotidiano.

Aun desde esa cotidianidad, la introduccion masiva de tecnologias como Internet, conminan a estudiar los impactos omnidireccionales que van provocando. Porque se ha producido como un incremento exponencial de velocidad del cambio tecnologico, y aun asi esta expresion quiza resulta insuficiente para calibrar la magnitud de ese cambio. Cuando uno lee, los estudios o reflexiones que en otros puntos de la aldea global, se vienen haciendo, una honda conmocion existencial de apodera de uno. Y es desde esa trepidacion vital, que surgen consideraciones como las presentes. De todos modos,mas importante que las consideraciones,limitadas por lo monografico, nos resulta mas sugerente, dejar una suerte de final abierto, para que el eventual lector de este desarrollo pueda ,si asi lo desea, desplegar su imaginacion en direcciones similares u opuestas a las hasta aqui insinuadas un poco desordenadamente. ( Buenos Aires, 29 de Agosto de 1996)


Nota: Publicado en "La Reforma", de General Pico, La Pampa, Argentina, los dias 24 y 25 de setiembre de 1996, Nums. 23.554 y 23.555.
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